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La inversión para enfrentar enfermedades no transmisibles es baja en América Latina

Rocio Higuera, Periodista Rocio Higuera
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América Latina no invierte lo suficiente para enfrentar la carga de enfermedades no transmisibles (ENT), mientras que la inequidad en la repartición de los recursos es otra barrera para mejorar la situación, estimó este jueves un experto. De acuerdo con Rubén Torres, rector de la Universidad Isalud y quien participa en el congreso ISPOR América Latina 2019, que se celebra en Bogotá, esto es preocupante ya que el envejecimiento de la población incrementará la incidencia de este tipo de padecimientos. “Sin reformas, el gasto público aumentará del 16 % del PIB que se gastaba en 2011 a 27,6 % del PIB para 2065 debido al envejecimiento en la región”, estimó el también exgerente de servicios de salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Explicó que 250 millones de latinoamericanos viven con enfermedades crónicas que provocan el 82 % de las muertes en la región. Según el especialista, el impacto de la ENT será aún mayor en los próximos años gracias a que “nos estamos haciendo más viejos, pero no más ricos ni con mejores planes de inversión”. En 2014, las autoridades de salud de la región firmaron la Estrategia para el Acceso Universal a la Salud y la Cobertura Universal en Salud, que establece una inversión pública en el sector de por los menos 6 % del PIB. Sin embargo, a finales de 2018, solo tres países latinoamericanos cumplían con esta cifra: Cuba (10,6 %), Costa Rica (6,8 %) y Uruguay (6,1 %). Esto, dijo el especialista, tiene también implicaciones sociales, ya que las afectaciones que dejan las ENT representarán una pérdida de 47 trillones de dólares entre 2011 y 2030 en Latinoamérica. Sin embargo, resaltó que invertir más no significa que la población tendrá una mejor salud. “La clave en realidad es cómo se distribuyen los recursos para ofrecer servicios de calidad y de acuerdo con las necesidades de la población”, indicó el especialista. Agregó que ello se conoce como filtraciones en gastos focalizados, los cuales son esos errores que cometen al asignar los fondos, una problemática muy común en los países de la región. “Desafortunadamente estas transferencias favorecen a los más ricos, se malgasta en obras públicas y la remuneración de empleados de la salud también resulta inequitativa”, lamentó. Torres señaló que en la región mueren anualmente 8,6 millones de personas, de las cuales 3,5 millones fallecen porque no pueden acceder a servicios de salud. Sin embargo, poco más de 5 millones acceden a los servicios pero mueren porque tienen problemas con la calidad en los sistemas de salud de sus países. El exsuperintendente de Servicios de Salud de Argentina señaló que para aumentar el acceso a los servicios de salud de calidad que se necesita para impactar en los indicadores de salud, los mecanismos de financiamiento y de organización de los servicios deben ser suficientes para cubrir a toda la población. No obstante, expresó que la cobertura de salud universal es esencial, “pero sin calidad, será un mito abstracto y sin sentido”. Del mismo modo, aseveró que uno de los principales enfoques a donde debe virar la visión de las políticas públicas en salud es hacia la prevención de los factores de riesgo. Esto, dijo, es necesario, pues se estima que las jubilaciones y las pensiones absorberán los presupuestos de programas sociales en las próximas décadas. Detalló que en la región 75 % de las enfermedades son crónicas, pero muchas de ellas podrían ser prevenibles si se atendieran los factores de riesgo “ya que esos no se atienden en hospitales”.