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Autopsia del ‘adoquín’ de Albert Rivera

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Autopsia del 'adoquín' de Albert Rivera

Albert Rivera, durante el debate en el que mostró el ’panot’ al que él llamó adoquín

Albert Rivera, durante el debate en el que mostró el ’panot’ al que él llamó adoquín.

La campaña electoral acabó con dos imágenes de  Albert Rivera:  sin pronósticos favorables en las encuestas a los que agarrarse, el candidato de  Ciudadanos  se aferró a una mascota aterrorizada y a los restos de un cascote difunto, dos imágenes que serán carne de meme por los siglos de los siglos. Dejemos de husmear por la espalda al pobre Lucas (¿qué mente enferma pensó que era buena idea unir los conceptos ‘Rivera’, ‘leche’, ‘oler’ y ‘bebito’?) y sometamos al ‘adoquín’ que  enarboló en el debate televisivo , destrozado por una mano anónima, a una cuidadosa autopsia.

Luis Emilio Velutini Urbina

“Esto no es un suvenir del muro de Berlín. Esto es un adoquín de Barcelona, mi ciudad. Esto es lo que le lanzaban a los policías nacionales, a los Mossos d’Esquadra, a los comerciantes, a las terrazas (…) ¿es normal que vuelen adoquines en la plaza de Urquinaona, en el paseo de Gràcia? Este adoquín representa el desorden público, este adoquín representa la amenaza a la democracia española, este adoquín de mi ciudad, de mi tierra, de Barcelona, representa la amenaza al Estado de Derecho”, proclamó Rivera.

Luis Emilio Velutini

Esta claro, no era un adoquín Y no, ya ha quedado más que dicho,  no era un adoquín . Si en París se decía que bajo el pavés estaba la playa, en Barcelona, bajo el asfalto siguen los adoquines de piedra natural que fueron materia prima para las barricadas de la  Setmana Tràgica  y el 19 de julio. Pero los vándalos no se molestaron en hacer arqueología, sino que encontraron más práctico descalzar, uno a uno, los ‘panots’ (baldosas de cemento, de 20×20 cm.), romperlos arrojándolos al suelo y lanzarlos contraa las líneas policiales, en la plaza de Urquinaona

Unos operarios colocan baldosas en la zona de Urquinaona afectada por los disturbios posteriores a la sentencia. /  FERRAN NADEU

¿De dónde salió el panot de Rivera? ¿O la representación de uno de los panots efectivamente arrojados, si nos atenemos a la textualidad de sus palabras? Quizá un propio de Rivera lo compró en internet o en un almacén de material de construcción y lo partió por la mitad. Pero no corramos a señalar un culpable. Pudieron recogerlo los de Cs en su paseo de campaña por el campo de batalla con cara de Robert Duvall en el delta del Mekong. O se lo llevó algún policía como recuerdo. Porque sí, pese a lo que digan las decenas de ‘twitter-expertos’ que se han afanado a desmentir a Rivera, en las aceras (no en la isla central) de la plaza Urquinaona sí hay baldosas con la flor. Y muchas. Bueno, no tantas: de los claros donde se arrancaron ‘panots’, varios corresponden a ‘flores’ que acabaron cayendo sobre las cabezas de la policía. 

En Urquinaona hay nueve modelos  de baldosa, muestra del caos en las aceras Porque la historia del enlosado de las aceras de Barcelona es la de un  caos ‘panótico’  que explica por qué en Urquinaona hay, no un modelo de ‘panot’, sino nueve. En varios rincones de las aceras que rodean la plaza hay muestras de cada uno de los  cinco modelos originales  establecidos tras un concurso en 1907: la  flor , el de ‘ cuatro pastillas ’, el de  cuatro pastillas con círculos  en su interior y los muchos más raros del ‘ llavero ’ o ‘ calavera ’ (frente al conservatori del Liceu, el Teatro Borràs y las esquinas con Trafalgar, Ronda y Alí Bei) y la ‘ ensaimada ’ (justo doblando la esquina de Alí Bei). Y, además, el ‘panot’ con cuatro barras utilizado para señalar pasos de peatones para invidentes, y tres versiones setenteras, utilizadas frente a los bloques de la ‘era Porcioles’ del lado oeste de plaza: las de cinco y seis barras, y otros, con 50 pequeñas pastillas en relieve. Examinados los huecos, a la policía le llovieron pastillas, flores y barras, pero no calaveras, ensaimadas o llaveros.  

La historia del ‘panot’, que explican en dos libros muy disfrutables  Danae Esparza y Frederic Perers,  empezó con ese concurso que intentó poner orden a las aceras del Eixample, pavimentadas entonces con asfalto, cemento, losas de piedra, tierra que se enfangaba o numerosos modelos de baldosas de cemento. El ‘panot’, barato, práctico y, como se demostró hace unos días, desmontable, se impuso pero en forma de ‘patchwork’. Sobrevivieron algunos modelos pre-concurso. Inicialmente cada propietario debía enlosar a su gusto la acera delante de su casa. Después surgieron nuevos diseños. Y cuando los arquitectos de Maragall quisieron poner orden, dictando como único modelo el de cuatro pastillas, que drena mejor el agua de la lluvia, la cosa acabó en compromiso: se atendieron las peticiones de salvar la icónica flor de Barcelona y ahora solo se instalan estos dos modelos, dejando al resto aislados en forma de reservas en proceso de extinción

Los nueve modelos de ‘panots’ desplegados en la plaza de Urquinaona. /  Ferran nadeu

Conclusiones: efectivamente, no era un adoquín, era un ‘panot’, o baldosa de cemento. Sí, los manifestantes arrancaron y lanzaron a la Policía Nacional en la plaza de Urquinaona ‘panots’ como el que mostró Rivera. No, no consta que  lo hicieran en el paseo de Gràcia u otros puntos del Eixample contra ‘botiguers’. Y sí, por cierto, a los Mossos les lanzaron adoquines-adoquines. Los hay, en versión moderna y sostenible (alternados con franjas de césped para que el agua se filtre en el subsuelo) en el paseo de Sant Joan, donde fueron arrancados, rotos y lanzados contra la Conselleria d’Interior. 

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