Lapatilla agosto 18 2026, 6:02 amPosteado en: Destacados, Internacionales, Nacionales, USACompártelo: Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn Daniel Nuñez, Eduardo Osal Mujica y Elomar Alexander Reyes. cedida por las familias “Amiga, ese es mi esposo”. Esa frase todavía asusta a Danielys Hurtado. Se la dijo una mujer en medio de decenas de cadáveres en bolsas en los silos del Puerto de La Guaira, en la morgue improvisada para las víctimas de los terremotos del 24 de junio. Por muy poco, Danielys casi se lleva el cuerpo de un esposo que no era el suyo. Llevaba cinco días buscándolo en La Guaira, una ciudad desconocida para ella y sumergida en el caos, después de seguir pistas y atarlas con las preocupaciones que iban en aumento mientras pasaban las horas luego del doble terremoto en Venezuela. Eduardo José Osal Mujica, de 32 años, era uno de los 146 pasajeros del vuelo 164 que aterrizó en Maiquetía el 24 de junio a las 11:40 de la mañana con venezolanos deportados desde Estados Unidos. Por Florantonia Singer / elpais.com Suscríbete aquí para hacerle seguimiento diario al rescate de Venezuela tras los sismos Lo que sabía de él antes de empezar un largo viaje desde Barquisimeto, a más de cinco horas de Caracas, era poco. Del teléfono de un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia había llamado a su madre ese día cerca del mediodía. “Mamá, al fin estoy en mi país”, dijo a la suegra de Danielys. La madre preguntó si podía ir a buscarlo de inmediato y el policía al teléfono le dijo que no: “Le vamos a hacer un chequeo, mañana a las 11 de la noche estará en su casa”. A Eduardo y a todos los deportados los hab
Fuente: La Patilla — Ver nota original